La Antorcha de la Juventud Comunista: encendamos la llama de la Revolución
Los órganos de expresión siempre fueron, y serán, espacios en los que incubar la lucha de clase, el arma principal contra el capitalismo y la primera piedra sobre la que construir una nueva sociedad. La casa en la que puedan vivir todas las personas moldeadas por las injusticias que nuestro mundo ocasiona y está por ocasionar. Es por esa razón que la Juventud Comunista presenta hoy su nuevo periódico, La Antorcha, con el que, humildemente contribuir con una herramienta política fundamental para la difusión de las tesis comunistas entre las masas con el objetivo de hacer posible la revolución socialista.
Pero, ¿por qué La Antorcha? Con este nombre recogemos la herencia y reivindicación de los primeros partidos embriones comunistas/obreras que publicaron boletines con ese nombre, siguiendo así con la tarea fundamental para el movimiento obrero revolucionario: el desarrollo y difusión de la teoría para la praxis revolucionaria.
Pero, además, recogemos también el testigo de la lucha contra el oportunismo de la socialdemocracia y el reformismo. Tras décadas de derrota histórica del comunismo, que dieron alas a la hegemonía de la socialdemocracia, se hace necesario recuperar la primera y fundamental tarea de las organizaciones comunistas, esta es, la aplicación de dicha teoría revolucionaria al análisis de la realidad inmediata. Esta es nuestra vocación, esta es la tarea con la que nace este periódico.
La derrota histórica del comunismo, fruto del conjunto de desviaciones reformistas que impregnaron el movimiento comunista por las capas acomodadas del proletariado bajo la influencia burguesa, supuso una pérdida de fuerza viva de este como movimiento real para la destrucción del capitalismo. Los partidos comunistas se acomodaron al régimen burgués o perdieron toda influencia frente a la socialdemocracia en el seno del proletariado. Nosotras mismas como organización somos fruto de esa impotencia y derrota, décadas de una praxis y estrategia reformista nos llevaron a un proceso profundo de autocrítica. Es desde este punto de vista de donde parte nuestra contribución al avance del comunismo.
En esta coyuntura, somos muchas las comunistas que analizamos la ausencia de un Partido Comunista en España, e internacional, que pueda emprender la tarea de desarrollar la revolución socialista y organizar el combate contra el Estado burgués por la construcción del socialismo. Esto supone la necesidad de plantearnos desde estas organizaciones comunistas la tarea de la reconstrucción de tal Partido en el que todas las actuales diferencias ideológicas, tácticas y estratégicas puedan superarse, y para ello, somos conscientes de que, más pronto que tarde, tenemos la responsabilidad histórica de avanzar hacia la unificación comunista.
Sin embargo, no creemos en la falsa unidad, ni somos ingenuas al pensar que es posible la unificación y construcción de una organización comunista desde la abstracción o superación de las diferencias sin un contacto con las masas o constatación en la realidad de las tesis revolucionarias. Por ello, apelamos a dos principios fundamentales:
- La recuperación del estudio y desarrollo de la teoría revolucionaria. Una lección fundamental de Lenin fue que sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria. Durante muchos años, la teoría ha sido denostada por las organizaciones comunistas, bien porque se primaba la espontaneidad o bien porque se entendía que era un apartado únicamente desarrollado por ese mal que toda organización comunista padece: los pseudointelectuales, lo que genera una deriva de ir a rebufo de la ideología burguesa. Este es el principal punto del periódico, contribuir al desarrollo de la teoría revolucionaria para el debate entre comunistas. Es nuestra tarea vivificar el marxismo, y haciéndolo una teoría real para la actualidad de la revolución social.
- La praxis revolucionaria. Durante este período ningún destacamento comunista se ha mostrado como una vía real para la lucha revolucionaria, todos nos encontramos en la total irrelevancia como fuerza con capacidad real de organizar al proletariado revolucionario. El acierto de la teoría revolucionaria se constata en la práctica y en la profunda necesidad de que ésta, sea un método de análisis de la realidad concreta para su transformación. Bajo este precepto, este periódico pretende servir a dicha práctica, el avance real de las tesis y de la organización comunista para la concienciación del proletariado.
Contribuir a estas tareas se convierte en nuestro objetivo principal, que abordaremos con la disciplina y el rigor que requiere. Realizamos un llamamiento al conjunto de organizaciones comunistas al debate teórico honesto y a la praxis conjunta, para la superación de las desviaciones históricas, y a tener presente como objetivo principal el fin de la impotencia actual del comunismo. Un desarrollo teórico y práctico que permita abrir un nuevo ciclo revolucionario para el avance del curso histórico de la humanidad, hacia su emancipación total de cualquier opresión.
Partiendo del objetivo común de todas las organizaciones comunistas, todas nuestras tareas teórico-prácticas deben ir encaminadas a la reconstrucción del Partido Comunista; de otra forma, la revolución socialista seguirá siendo una utopía. Nosotras entendemos que las tareas actuales para alcanzar tal objetivo son por tanto:
- La unificación comunista. La dispersión, localización y división de las fuerzas del comunismo aceleran su desaparición. Somos conscientes de que no se pueden desdeñar las diferencias teóricas y de línea práctica; sin embargo, todas las que nos reconocemos en el proceso de la reconstrucción del Partido y con el objetivo estratégico común de la revolución socialista representamos los mismos intereses históricos del proletariado. Debemos hacer un esfuerzo por superar la , dispersión y debilidad del comunismo. La unificación es una tarea necesaria para la de un partido fuerte y con capacidad de organizar y concienciar al proletariado. Todo ello desde la crítica y la primacía del debate teórico para la constitución de una línea revolucionaria eficaz en la propia consecución de la transformación de la realidad.
- La militancia y el contacto con las masas. Sólo superaremos el actual estado de debilidad mediante un compromiso férreo de las militantes comunistas con las tareas necesarias para la recuperación del comunismo como fuerza viva entre el proletariado. La militancia es la condición fundamental para la organización de los cuadros más conscientes y abnegados en las tareas del hoy en la lucha contra el Estado burgués. Solo a través de estas y de una relación e intervención activa como comunistas entre las masas podremos constatar el acierto o desacierto de la línea revolucionaria en el avance de la revolución.
- El reconocimiento entre destacamentos de las diferencias y objetivos comunes para una unidad de acción que acerque y unifique nuestros objetivos, formación teórica, línea y praxis política.
La Antorcha representa la luz que guía nuestra acción hacia la revolución socialista, necesaria para poder vislumbrar los ejes políticos en una dirección revolucionaria. Representa también los diferentes matices de la complejidad de los pilares bajo los cuales desarrollamos nuestra praxis política: partido, estrategia, táctica y coyuntura. No es algo abstracto y descontextualizado, sino que esta antorcha, que hoy como Juventud Comunista encendemos y alzamos, muestra ante nuestros ojos la complejidad de la realidad social, pero encarna también la capacidad de la teoría para el análisis concreto de la realidad concreta; la antorcha con la que quemarlo todo, para que de las cenizas se construyan los pilares del nuevo mundo.