Universidad de Jóvenes Marxistas: la formación como tarea colectiva
No basta con querer transformar el mundo, tenemos que prepararnos para hacerlo. Ello pasa, indudablemente, por la capacitación integral de la militancia comunista. La formación es el desarrollo de las capacidades necesarias para pensar y actuar colectivamente, es el arma que refuerza la cohesión y acción comunista ante un mundo cambiante y una clase desmovilizada. Con esta convicción, la Juventud Comunista busca aportar a esta labor con la convocatoria de la IX Universidad de Jóvenes Marxistas (UJM), que tendrá lugar entre el 12 y el 16 de agosto en Cuéllar, Segovia. En una sociedad que nos educa para competir, diferenciarnos y convertir nuestras capacidades en patrimonio propio, el aprendizaje colectivo implica también aprender a poner aquello que sabemos al servicio de la clase.
La UJM es el principal espacio de encuentro de la Juventud Comunista, que se celebra de manera anual, en el que a través de ponencias, talleres y espacios de ocio se desarrollan los principales aprendizajes de este curso político, con la voluntad de dotarnos de herramientas teóricas y prácticas para abordar los principales retos que nos encontremos en el futuro. Esto no queda relegado a una cuestión interna de la Juventud Comunista, sino que su vocación ha sido siempre la de ser un espacio abierto de debate en el que, por supuesto, se busca y propicia la voz de todos aquel con una voluntad revolucionaria.
La posibilidad de un diálogo y debate entre comunistas es una necesidad imperiosa en el contexto actual, y ello no debe simplemente enunciarse, por lo que eventos como la UJM son iniciativas que lo materializan y arraigan en nuestra cultura organizativa. Así, la asistencia es abierta, tanto a través de la invitación a la participación de otras organizaciones comunistas, sindicatos o asociaciones con las que trabajamos en nuestro día a día y a todo aquel que desee participar de ella.
La UJM, que celebrará este año su novena edición, surgió en la Juventud Comunista con una voluntad clara: la unificación política y formativa era una necesidad en una organización que se fundamentase en un modelo organizativo leninista. La superación de la descentralización política y el federalismo, herencia de la tradición eurocomunista de la que partían buena parte de las organizaciones comunistas en nuestro estado a principios del siglo XXI implicó un largo proceso de transformación interna, de constatación de errores prácticos y de autocrítica. Desde entonces, muchas han sido las ubicaciones por las que ha pasado la UJM: Morillo de Tou, Conil, Alfoz, Toreno, Oleiros… Este año, el encuentro anual de la Juventud Comunista tendrá lugar en Cuéllar, Segovia.
Si bien la tarea de la formación es una constante en la cotidianeidad militante de la Juventud Comunista, la convocatoria y contenido de este encuentro no son casuales ni arbitrarios: nuestra acción como comunistas parte de unos análisis concretos, de ser parte de la clase y entender cómo esta se organiza, de prepararnos en lo teórico y en lo práctico, de tener claras nuestras tareas en el presente y en el futuro. Es imposible pensar una formación que no se base en aprendizajes pasados y debates en el horizonte. Los objetivos políticos que nos marcamos como Juventud Comunista, y aquellos propios del movimiento comunista, son la guía que perfila el programa de la presente UJM.
A la vista de un contexto imperialista y bélico, nos formaremos al respecto de la situación internacional y el papel de China. Ante el auge reaccionario y amenaza a los avances en derechos de nuestra clase, debatiremos sobre la cuestión sexo-género y el movimiento feminista. En un momento de desmovilización y necesidad de refuerzo táctico, buscamos capacitarnos en torno al estado y actualidad del movimiento obrero. Por último, dentro del desarrollo del proyecto de la Juventud Comunista, abordaremos la historia y propuesta política del PCE.
Este tipo de eventos también nos permiten reafirmar la formación de los cuadros comunistas como algo integral, no relegada únicamente a lo teórico, en la que nos preparamos con habilidades prácticas necesarias en el desarrollo de la acción e intervención entre las masas: formaciones sobre comunicación política, talleres artísticos y culturales e iniciativas de ocio también integran el programa de la UJM. En estos encuentros se potencia el ocio con una dimensión política, en el que se busca construir relaciones que escapen de unos parámetros de consumo o utilidad inmediata. Compartir tiempo, divertirnos, conversar, hacer deporte, crear o simplemente descansar juntos permite conocernos humanamente y construir vínculos.
Precisamente al hablar de la capacitación integral de la militancia comunista hablamos de avanzar colectivamente. Como decíamos anteriormente, la formación no es una forma individual de acumulación de conocimiento, es una tarea de avance colectivo en debates, de superación de posiciones pasadas, de crítica y autocrítica, de construcción de un intelectual colectivo que supere las meras individualidades. En definitiva, un elemento cohesionador en torno a un mismo proyecto político, creado y suscrito por toda la militancia.
Esta socialización militante es un elemento clave en nuestra praxis, a través del cual podemos tener una verdadera conciencia de cómo se inserta nuestra acción e intervención particular en un todo organizado, como un elemento necesario de un engranaje organizativo movido por la fuerza de todas las camaradas. En un contexto capitalista que nos obliga a gestionar individualmente unas necesidades que en realidad tienen una dimensión social, la organización comunista debe trascender esta lógica construyendo relaciones basadas en la confianza, la solidaridad y la cooperación mutua, relaciones de camaradería.
Sin embargo, la camaradería tampoco puede entenderse como una afinidad estrictamente individual y espontánea entre dos personas que comparten unas mismas ideas. Es una relación que se construye consciente y colectivamente a través de la práctica común, del conocimiento compartido y de la confianza, y se expresa en una acción organizativa fuerte, determinada y cohesionada. Construir camaradería es, en este sentido, construir organización.
La militancia exige este compromiso en las relaciones, y aprender de él. En esta UJM se nos exige estar dispuestas a atender críticamente a las ponencias y ganar la confianza para aportar en debates, pero también a cuestionar el propio ego y aprender humildemente de las camaradas. Exige aprender a comunicar, a alcanzar síntesis, a realizar tareas técnicas, logísticas y de cuidados. Exige estar dispuestos a adquirir compromisos más allá de lo estrictamente político, a desarrollarnos tanto dentro como fuera de la organización. Porque todas estas herramientas de gestión, de expresión y de convivencia se quedan con nosotras más allá de la militancia.
En un contexto de auge reaccionario, hegemonía socialdemócrata y desmovilización generalizada entre la clase, el sentimiento de desasosiego puede extenderse entre las filas comunistas, por lo que la determinación por militar se erige como un acto de fortaleza y de justicia. Pero no podemos exigirnos un sacrificio que merme nuestras fuerzas. Son necesarios momentos de convivencia, de tareas cumplidas y de metas alcanzadas que aúnen fuerzas y construyan la ilusión por ver un futuro nuevo para nuestra clase. No buscamos evadirnos o negar la realidad, sino afirmar que la formación colectiva, la socialización militante y las redes de camaradería son así un soplo de aire fresco en una cotidianidad capitalista que puede volverse asfixiante.
Para la Juventud Comunista, la UJM tiene un papel fundamental en la construcción de esa ilusión, en la posibilidad de ver cómo sentamos los cimientos para la construcción de un futuro emancipador. Cómo nos realizamos a través del debate, de la aportación y de la convivencia. Cómo el apoyo mutuo entre camaradas se materializa más allá de lo que podamos teorizar, cómo alivia el pesar de un sistema que nos oprime día a día. Cómo nos preparamos para soldar el presente con el porvenir.