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Revista Antorcha

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Ilustración de la Juventud Comunista para el Orgullo

Orgullo y disidencias contra sus violencias

La reacción y las agresiones aumentan

    El auge reaccionario de los últimos años tiene consecuencias materiales directas sobre la vida de las personas LGTB. El aumento de los discursos de odio, la legitimación de posiciones cada vez más conservadoras y la creciente presencia institucional de la extrema derecha están contribuyendo a un incremento de las agresiones y a una mayor sensación de impunidad de los agresores.

    Según el informe Estado del Odio: Estado LGTBI+ 2026 de la FELGTBI+, las agresiones físicas y verbales contra las personas LGTB se han triplicado desde 2024, con su reflejo en redes sociales. Lejos de ser un fenómeno aislado, este aumento de la violencia expresa las consecuencias del giro reaccionario y muestra una sociedad cada vez más derechizada, donde los avances respecto a la cuestión LGTB y/o feminista son presentados como una amenaza a los valores tradicionales, a la institución familiar y a los roles de género impuestos históricamente en este sistema.

    Además, es necesario resaltar que dentro del colectivo hay minorías que sufren de manera más violenta esta vuelta al conservadurismo, como es el caso de las personas trans, las jóvenes, las migrantes, las personas con alguna discapacidad o aquellas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad económica. En particular,, las personas trans se han convertido en uno de los principales objetivos de los discursos reaccionarios y de las agresiones físicas y simbólicas por cuestionar con su propia existencia la equiparación del sexo y el género.

    Cuando empeoran las condiciones de vida, buscan culpables

      ¿Por qué se dan esa derechización y ese giro reaccionario?  En primer lugar, hay que señalar que no se trata de un fenómeno exclusivamente español, sino que está teniendo lugar en la dimensión internacional. Hablamos del ascenso de propuestas políticas orientadas a apuntalar el dominio de la burguesía sobre la clase trabajadora mediante el cuestionamiento de los derechos políticos, sociales y civiles de la clase trabajadora. Este cuestionamiento se traduce en la reactivación de los ataques contra ellos y, finalmente, en retrocesos en su conquista.

      Este contexto de giro reaccionario surge por la ruptura de los consensos sociales en periodos de estabilidad relativa. La crisis de vivienda, la precariedad, el encarecimiento de la vida o las guerras y la creciente incertidumbre sobre el futuro generan un profundo malestar entre amplios sectores de la clase trabajadora. Sin embargo, lejos de dirigir ese descontento contra quienes se benefician económicamente de esta situación, los discursos reaccionarios canalizan ese descontento contra los sectores más vulnerables y estigmatizados de nuestra clase.

      Así, las personas migrantes, las mujeres o el colectivo LGTB son presentados como chivos expiatorios y responsables de problemas que tienen su origen en las contradicciones del propio sistema capitalista. Por eso, los ataques contra las personas LGTB no son una cuestión aislada ni cultural. Forman parte de una estrategia más amplia que busca fragmentar a la clase trabajadora, enfrentar a unos sectores contra otros y debilitar cualquier respuesta colectiva frente a quienes se benefician de la precariedad, la explotación y la desigualdad.

      No hay lucha de clases sin las disidencias sexuales

        En un contexto de señalización, culpabilización y rechazo, mantenemos nuestro compromiso con la creación de entornos cómodos y seguros que ayuden en la construcción de espacios revolucionarios para la clase trabajadora. No vamos a rebajar nuestras reivindicaciones ante el avance de los discursos de odio ni vamos a permitir que  las ideas reaccionarias encuentren espacio dentro del movimiento obrero.

        No se trata de partir de las sensibilidades individuales hacia la orientación sexual o la identidad de género, sino de comprender cómo se desarrolla materialmente su experiencia concreta como parte de la clase trabajadora, cómo las distintas formas de opresión atraviesan sus condiciones de vida y moldean su conciencia y su relación con la lucha política.

        Nuestra tarea no consiste en chocar frontalmente contra las contradicciones presentes en la conciencia de amplios sectores de la clase trabajadora, sino en intervenir sobre ellas para favorecer su superación. Se trata de guiar el desarrollo de la conciencia de clase a través de la contradicción y de la experiencia práctica de lucha, orientándola hacia la unidad de nuestra clase frente a quienes pretenden dividirla.

        Frente a sus violencias, organización

          El balance de estos ultimos años de luchas nos permite ver un gran avance de las reivindicaciones del movimiento LGTB, paralelas al ciclo movilizatorio feminista en torno a la huelga del 8-M. Pero esos avances ahora se ven en peligro. Esto hace que muchos espacios LGTB tiendan a aislarse, a limitarse a construir espacios seguros para sus integrantes, separados de otras luchas. En un Orgullo donde cada vez más espacios y luchas son cooptados por el capitalismo,  no es extraño querer mantenerse al margen de un desfile publicitario de marcas y empresas con arcoiris en sus logos.

          Pero ese mantenerse al margen no es lo mismo que guardar silencio o replegarse. Es construir la respuesta, la alternativa comunista. Para ello, debemos seguir trabajando por que tanto nuestra organización como nuestra línea política se muestren como espacios y orientaciones políticas cómodas, seguras y que enriquezcan la lucha del movimiento LGTB, desde una comprensión de sus contradicciones y experiencias, pero desde un encuadre clasista.  La táctica general de unificación de las expresiones de clase es lo que permite ese encuadre.

          En este contexto, la relación entre las comunistas y las trabajadoras que forman parte del colectivo LGTB tiene que estar clara: para desterrar definitivamente a la reacción no bastará con formar espacios de supervivencia individuales, no bastará con formar pequeñas comunidades seguras donde ser una misma. Es necesario transformar la sociedad, romper con todo aquello que nos oprime, yendo a la raíz del problema: el sistema capitalista. No se puede separar la lucha LGTB de la lucha de clases. Nuestras tareas actuales pasan por integrar en la lucha comunista por una sociedad sin clases a todas aquellas que han sufrido, sufren o sufrirán violencias por su expresión de género o su orientación sexual.

          No daremos ni un paso atrás. No retrocederemos en ninguna de nuestras luchas. Orgullo y organización.